Archivo de la categoria 'Paseos'

Oct 12 2008

Monasterio de Piedra: un viaje al agua

Hemos disfrutado de un fin de semana estupendo en El Monasterio de Piedra, en el término municipal de Nuévalos, Zaragoza. Ha sido un fin de semana pasado por agua, y no precisamente como anunciaban los meteorólogos. A pesar de las lluvias anunciadas, por suerte, no cayó una gota… Este Parque Natural es una experiencia gratificante y divertida, tanto para grandes como para chicos, a pesar de sus precios un poco excesivos, 12 euros adultos y 8,50 niños entre 4 y doce años. Tal vez pagamos la novatada, porque la entrada incluye varias cosas, además del recorrido del parque propiamente dicho, como son la exhibición de vuelo de aves rapaces, el acceso al Centro de Interpretación de Fauna Piscícola o una visita guiada al Monasterio Cisterciense, al Museo del Vino, del chocolate o de carruajes.

Nosotros llegamos alrededor de las once y media y fue un error. La excursión por el Parque, yendo con niños, te lleva al menos tres horas, siendo rapiditos. Os aconsejo llevar comida. Dentro hay columpios y quioscos donde también hacen bocatas. Es otra opción, pero más cara. Si coméis allí, por la tarde podéis sacar el jugo a las entradas y completar la excursión con el monasterio, los diversos museos y demás actividades que se incluyen en el precio.

Tendréis que hacer acopio de fuerzas para evitar que los críos se metan en todas las charcas, regueros, cascadas y formas diversas que adquiere el agua en este vergel.
El lugar es una sorpresa para los sentidos, aquellos que lo conozcan sabrán a que me refiero. La aspereza de la tierra que lo rodea, casi un secarral, no insinúa, ni ligeramente, lo que después tendremos el privilegio de contemplar. Escondida entre las sierras del Sistema Ibérico, la corriente del río Piedra ha modelado la roca formando lagos, grutas y cascadas. Disfrutaréis de hermosos parajes como el Lago del Espejo, pasando para llegar a él por la Peña del Diablo o la Gruta Iris; la cascada Trinidad, Los Chorreaderos, Baño de Diana, cascada Caprichosa, cascada Iris, Lago de los Patos, el Vergel… El contraste entre la piedra y la ligereza del agua resulta fascinante: auténticas esculturas naturales hechas sólo por el flujo del agua. A pesar de la estrechez de la escala, no dejéis de ver la impresionante cascada de 50 m de altura Cola de Caballo que oculta una espectacular gruta natural.

La magia del agua se puede captar a través de todos los sentidos: el sonido que provoca al chocar con la piedra, fundida con el trino de los pájaros, los gritos emocionados de los niños…
La página web del monasterio, www.monasteriodepiedra.es,ofrece amplia información si os animáis.
Mi pareja y yo, con nuestros hijos de 2 y 8 años hemos disfrutado muchísimo de este viaje, que además aderezamos con un baño en uno de los mayores lagos termales de Europa, en Alhama de Aragón, en concreto en las Termas Pallarés.  Nos alojamos en Castejón de las Armas, a pocos kilómetros de ambos lugares, en los apartamentos Camino del Cid.

ENVIADO POR ANGÉLICA Y CARLOS (¡Muchas gracias por vuestra colaboración!)

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Oct 05 2008

La Fiesta de la bicicleta

Publicado por Miguel en Deportes, Paseos

 

Como cada día es el “Día de algo”, este padre se ha enterado tarde de que hoy era el Día de la bicicleta. Como la culpa no es de los niños, he pertrechado convenientemente a mis hijos y… a Internet, a informarse.

Tampoco entiendo tanto bombo, porque en mi trabajo hay mucha gente que ya viene en bici a trabajar (yo lo haría si no tuviese que llevar a los tres monstruos al cole y que el coche es mi herramienta de trabajo). 

Lanzado como estaba, he encontrado un par de comentarios en www.netambulo.com que me han dejado frío:

 

 “un aviso a los padres imprudentes ¡no metais a vuestros hijos en medio de el peloton! y menos si es en una calle de bajada es ¡muy peligroso!”

 “es una fiesta pero siempre hay gambas de 15,16 años que se creen que es una carrera, y padres insensatos que meten a sus hijos de corta edad en sitios peligrosos

 

 Glubs…

 

Cambio de planes. Nada, una vuelta por el parque del Oeste, vuelta a la Casa de Campo y a casa. ¿Y sabéis? Estaba todo lleno de ciclistas, con y sin niños, y de gente trotando. Vamos, que la Fiesta se la monta cada uno donde quiere, no en la Castellana emulando a la Vuelta Ciclista.

Además, hemos descubierto recónditos columpios, lejos de los coches, accesible a todos los que habíamos llegado en bici. Sin ser escandaloso, en el suelo había envoltorios de algo más que caramelos, presumible fruto de actividades nocturnas adultas. 

 

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Para el próximo año, ya más rodados, advertidos e informados, me lanzaré a ver cuánto de insensato e imprudente es un padre que se une a la Fiesta oficial.

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Sep 28 2008

Al mercado con mis hijos

Publicado por Elisa en General, Paseos, Tiendas

Los niños de hoy sólo conocen los supermercados. Mis hijos, al menos, apenas han pisado un mercado de verdad, y es un plan barato y muy divertido. Me llevé a los tres al mercado donde iba con mi abuela cuando era pequeña, el que está en el Paseo de los Jesuitas, en Madrid. Íbamos de plan, a que aprendieran y, de paso, a hacer la compra el sábado por la mañana.

 

Los vendedores vocean de vez en cuando sus mercancías, hay que saber pedir la vez, los pescaderos y carniceros son auténticos artesanos –qué digo artesanos, ¡artistas!- de los cuchillos y el despiece… Es todo un placer contemplar cómo un pescadero buen conocedor de su oficio te coge una palometa, te la limpia, te la hace filetes… siempre rozando el filo de sus tremendos utensilios, afilándolos –chis-chas, chis-chas- en un santiamén… Los niños se quedan boquiabiertos. Ahora, además, muchas pescaderías tienen un sistema para lanzar vapor de agua de vez en cuando sobre todo el pescado expuesto –los enanos alucinan-, para que parezca siempre fresco.

 

El mercado tiene además la ventaja de que aprenden cosas necesarias: hay que repasar que te han hecho bien la cuenta y que te dan correctamente la vuelta, hay que estar atentos y comparar los precios y calidades de al menos dos puestos antes de decidirse por comprar en uno u otro, hay que ser un poco “maliciosos” para que el vendedor no te meta en la bolsa una manzana pocha o un tomate pasado (la pirámide es bonita por fuera, pero detrás esconde lo más feo y el vendedor siempre intenta colarte alguna pieza, sobre todo si no eres cliente habitual)..

 

Y, lo mejor de todo: descubrir esas tiendas diferentes, como el puesto del afilador o, sobre todo, la inefable casquería; para ellos es una tienda de Halloween: lenguas, cerebros, pies de cordero, filetes de corazón, estómagos en trocitos, sangre cocida…. Ahí sí que nos echamos unas risas.

 

Y un plus para los vendedores: a casi todos les gusta bromear con la clientela, requebrar a las chicas, tomar el pelo a los maridos y… siempre tienen un guiño, un chiste o un caramelillo para los niños.

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Sep 27 2008

No sin mi niño, ni siquiera en bici

Publicado por Miguel en Deportes, General, Paseos

 

El mediano ya no necesita ruedines en la bicicleta. Se acabaron las vueltecitas en el parque, con el mayor refunfuñando porque busca horizontes más amplios desde su bici grande. Se acabó “lo bueno”. Ahora ya van a ser dos los que quieran huir del nido y en esta casa las mayorías se respetan. Por las ansias de la emulación, nuestra experiencia nos dice que al final de este curso el pequeño también se habrá librado de sus ruedines y al parque sólo iremos a hacer el bruto los acróbatas en los columpios.

 

Así que, por el momento, me he lanzado al Decathlon y me he hecho con una sillita de las de anclar a mi bici (si no puedes con ellos, únete a ellos, que ya estaba bien de correr detrás de una bici mientras la sujetas en su equilibrio inestable) y un casco para el enanito. ¡Tiembla, Casa de Campo, que vamos a darte vueltas! 45 euros la silla y 15 euros la fijación (vaya, al buscar el enlace, resulta que acaban de rebajarla… y sólo esta silla, Ley de Murphy). El montaje no necesita que llame a mi cuñado “el manitas” y, a la segunda, ya das con la altura de la silla, que se te antoja un pedestal hasta que ves que, con el peso del niño, es lo que necesita para no tocar con la rueda en los baches (esto lo he visto apenas he bajado el primer bordillo). A priori, he elegido esto porque me ha parecido mejor que la barra con la que lleva remolcando un amigo a su hija, en la que ella lleva la rueda delantera en volandas y, si quiere, puede ayudar dando pedales. En veinte minutos está todo montado. En otros veinte minutos ya consigues convencer al niño de que se ponga el casco (y eso que ya casi no hace calor) y que tiene que estar quietecito mientras te subes a la bici, porque si no, los dos os váis al suelo.


 

¡Cómo pesa ya el niño! La bici se siente pesada, la rueda delantera no entra en las curvas, parece un autobús, puedes frenar todo lo que quieras con el freno de atrás que no bloquea… Esto no es ir en bici, pero a cambio ¡qué gustazo ver cómo los mayores van haciendo sus pinitos en los pedales sin tener que ir al trotando! (y es la manera de disfrutar TODOS de la bici). Por cierto, ¿a ver si iba a ser más seguro para la integridad del enanito -y la mía propia- eso de la barra de remolque?

 

 

Desideratum:

A ver si en un par de días deja de caerse tanto el pichón ya volandero, que no doy abasto cada vez que tengo que detenerme a socorrerle, tanto montar y desmontar al pequeñito cada vez.

 

“Constatatium”:

De lo que estoy seguro es de que antes de que el pequeño llegue a los 22 kilos -que es límite de la silla-, se habrá querido “quitar de encima” a papá y pedalear él solo

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Sep 24 2008

Dale al pedal, también en Madrid

Publicado por Miguel en Deportes, Paseos

Incluso en Madrid es posible darle al pedal. El Anillo Verde Ciclista no está hecho para los niños más pequeños, pero lo hemos intentado. Todavía estamos lejos de completarlo, ni siquiera en etapas, pero seguro que mi hijo mayor, ya con once añazos podrá hacerlo del tirón el verano que viene. Por el momento, nos hemos conformado con algún tramo suelto por Villaverde y por la Casa de Campo, que han acabado, cómo no, en una visita a los columpios de los enormes parques por los que pasa. No hay mucho tráfico, salvo que vayas de profesional… todos los que nos cruzábamos eran también papás/mamás/con hij@s paseando sobre ruedas, patines incluidos.

 

El año próximo espero enlazar con imagen grabada en GPS, testigo de nuestras hazañas. Por el momento, nos conformamos con enlazar el recorrido completo

 

 

 
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