Sep 28 2008
Visita no guiada al Bernabeu
Su hijo apenas tenía siete años, no sabía nada de España, pero lo conocí vistiendo una camiseta oficial del Real Madrid. Así que, con bastante pasmo por nuestra parte, y júbilo en nuestros niños, no me extrañó que nos devolviesen la visita citándonos… en el estadio Santiago Bernabeu.
Conocí a estos amigos canadienses durante un curso de inglés, ellos eran los angloparlantes con los que practicaba el idioma. Viniendo de tan lejos, y expertos en eventos y relaciones públicas, no les pareció pasmoso pagar 15 euros por cabeza (10 los niños), por una visita cuyo atractivo era… que no era guiada, que podías ir a tu aire. Encima eso, pensaba yo, no me voy a enterar de nada. No conseguí entrar en trance, ni siquiera ante las vitrinas repletas de trofeos y fotos de futbolistas de mi niñez, que mis hijos ni siquiera habían oído nombrar. Menos aún al entrar en los vestuarios, que resultaba ser una réplica exacta de los verdaderos (¿?)
Ya puestos a invitar, que para eso éramos los anfitriones, sí me pareció más espectacular uno de los restaurantes que estaba habilitado el pleno graderío. Y eso que el campo estaba vacío, supongo que cenar ahí durante o después de un partido debe de ser todo un lujo. El servicio atento, la comida más que digna y, en realidad, en una tranquila terraza al aire libre. A propósito, incluso si es verano, vayan provistos de ropa de abrigo, que por esas alturas corre el aire de la noche fresco, por no decir frío. Y los más pequeños salieron dormidos y bien arropados en los brazos de sus respectivos. Se ve que estaban a gusto con la experiencia.





