El grupo Yllana tiene este verano dos espectáculos dedicados al público familiar (los mayores nos lo pasamos igual o aún mejor que los críos): Splash y Olimplaff.
El teatro Alfil se llena todos los días y el caso es que no se ven grandes anuncios en la prensa ni en la televisión ni por las paredes de la ciudad, no; creo que el “boca a boca” es lo que llena esta sala ya con solera y marchamo de buen teatro independiente que es el Alfil.
Splash es una onomatopeya del agua a través de sketches a cual más hilarante. Imagina conceptos y situaciones relacionadas con el agua, pues eso: dos amigos en una piscina, unos pescadores que rivalizan por conseguir piezas, marineros en un barco… Hay también un par de sketches que no son muy acuáticos: uno de ellos que gira en torno a un escape en una bombona de butano y otro protagonizado por tres pájaros. En este último, por cierto, hay una escena en que se sugiere una masturbación; nosotros (íbamos con niños de 4 a 10 años) nos quedamos un poco sorprendidos, pero, por lo que hablamos con los críos al acabar la función, ellos ni se enteraron.
Antes de entrar en la sala, es importante aprovisionarse bien en la urna de calcetines colocada junto a la puerta. Os harán falta… ;-)))
Por si no conocéis a Yllana, os puedo decir que en origen era un trío de actores cómicos que hicieron de la mímica y de unas pocas onomatopeyas todo un lenguaje cómico personalísimo y divertido. Han creado muchos espectáculos, algunos más para adultos y otros para un público totalmente familiar. Con el tiempo, han hecho escuela y ahora producen esos mismos espectáculos, pero los hacen otros actores (¡igual de buenos que los originales!). Como la base de todo es esa comunicación tan especial y el fantástico sentido del humor que tienen, el éxito sigue estando asegurado. En Madrid siempre actúan en el teatro Alfil, aunque este año tb lo han hecho en el Parque de Atracciones.
Las entradas cuestan 15 euros, aunque, como las reservamos previamente por teléfono, nos salieron por 16 (te cobran 1 euro de suplemento por entrada). Todas las entradas cuestan lo mismo y, eso sí, no son numeradas, así que, para conseguir un buen sitio, lo mejor es que, mientras uno se pone en la cola de la taquilla, los demás se pongan en la cola para entrar.
Por cierto, la consideración de qué sitio es mejor, depende de lo involucrado que uno quiera estar en el espectáculo: los protagonistas de Splash te hacen guiños, se meten contigo, te salpican, saltan por el patio de butacas, te arrojan objetos en una singular guerra final…. Y, cuanto más cerca estés del escenario y cuanto más centrada está tu butaca, pues más probabilidades tienes de que convertirte en coprotagonista de sus bromas. Para los niños, cuanto más cerca, mejor.